miércoles, 7 de noviembre de 2012

Libro recomendado

         Ha pasado tiempo desde que salió el libro, y con ello incurro en descortesía con el autor, pero no por eso es tarde para haceros a todos la recomendación de que lo compréis, lo leáis y -sobre todo- lo disfrutéis. Se trata de un libro que me atrevería a calificar de imprescindible para todo cofrade cacereño. Su autor es José María Ávila Román y su título Semana Santa de Cáceres: los años perdidos (1970-1986).


Portada del libro

Pinchando en este enlace tenéis más información sobre el libro.

Aquí debajo os dejo -con el fin de que vayáis abriendo boca y os entren ganas de comprar el libro y de leerlo- el prólogo que escribí a esta obra que hoy os sugiero.

PRÓLOGO DEL LIBRO
 “SEMANA SANTA DE CÁCERES. LOS AÑOS PERDIDOS”

Debo confesar ante el lector que la idea de prologar el libro que tiene entre sus manos me sedujo enormemente desde el principio por varias razones: la primera es muy personal pero no por eso inconfesable, y es que José María Ávila Román, el autor del libro, es un cofrade de raza, de esos que tienen escrito con mayúsculas su nombre en un varal de carga o en el pecho de un traje de capuchón. La segunda es que me hacía mucha ilusión participar de alguna manera en una publicación acerca de nuestra Semana Santa de Cáceres. Y la tercera es que se trata sencillamente de un libro muy recomendable.

El ejemplar que tiene el lector ante sí es un libro de los que a mí me gusta llamar de lectura deliciosa. No pienso destriparle a nadie el libro, ni pretendo que este prólogo sea un resumen del texto, pero sí quiero resaltar varias virtudes que me han enganchado a su lectura:

Se trata, primeramente, de un libro bien escrito. Su prosa es ágil, captando la atención del lector desde el principio. Contado por capítulos, a modo de recuerdos personales, el cofrade –y no cofrade- que lo lea encontrará en él un excelente repaso por los años más difíciles de la historia reciente de nuestra Semana Santa cacereña. Esos años de los que tanto nos han hablado los Hermanos más veteranos y en los que se puso a prueba el ingenio y el aguante de nuestras hermandades.

El autor acude de forma brillante al recurso de contar la historia en primera persona, a modo de anecdotario presencial, con lo que consigue hacer cómoda y entretenida su lectura, que es lo mejor que se puede decir de una obra literaria. Pero este recurso no desprecia en absoluto el rigor histórico, y ello se demuestra en la multitud de referencias que existen en el libro a hechos reales y patentes que nos han contado los cofrades antiguos, y que podemos encontrar en multitud de publicaciones y hemerotecas.

En una época en la que sacar las Procesiones a la calle era toda una heroicidad, nuestro autor se hace presente para contarnos qué sucedía, qué ambiente se respiraba y cómo vivía el Cáceres de los años setenta y ochenta, inmerso en coyunturas históricas, políticas y sociales muy complejas y tensas, todo ello alrededor de la celebración de la Semana Santa, que tanto y tan bien ha reflejado lo que ocurre en la sociedad. Esos héroes que fueron capaces de poner las procesiones en la calle con un número escasísimo de hermanos, y que hoy son ejemplo para nosotros, se verán reflejados perfectamente en este libro.

El texto que el lector tiene ante sí debería convertirse en una lectura obligada para todo buen cofrade. En él podemos descubrir numerosos ejemplos del esfuerzo de muchas personas que fueron capaces de hacer muchas cosas con muy poco. En un momento –el actual- en el que nuestra Semana Santa está cargada de éxitos, en el que mirar hacia atrás –a los que nos han precedido- nos cuesta mucho trabajo por cuanto muchas veces nos invade la vanagloria, es muy bueno y enriquecedor conocer las cosas y las ideas de un pasado nada lejano pero que hoy se nos antoja casi prehistórico, como si nada tuviéramos que ver con él, y al que en ocasiones miramos con desprecio.

Para saber, para conocer, para corregir errores y conservar las virtudes de antes, para disfrutar, para relajarse, para pensar, para entretenerse, para ahondar en nuestras raíces, para conocernos mejor a nosotros mismos, para seguir haciendo Cofradía en el templo y en la calle: “Semana Santa de Cáceres. Los años perdidos”

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